domingo, 27 de abril de 2008

Sick



Estoy enfermo.
Si, es innegable.
Pero acerca de la enfermedad en si,
debo decir que me corroe lentamente,
soy devorado paulatinamente por esta infección.

Sin embargo, mi cuerpo está sano.
Es mi mente la que padece
Es mi voluntad la que flaquea
Es mi corazón el que agoniza
Es mi espíritu, que, retorciéndose,
suplica por una cura a este mal;
me hace dar cuenta que poco a poco
estoy un paso más cerca de la muerte.

El camino está ahí, lo veo
Quizá es la solución para mi afección.
¡Estoy salvado!
Pero, tal vez esa vía me lleve a mi completa perdición.
No lo sé

¿Qué he de hacer?
Sólo veo ese camino, ahí, frente a mi,
dispuesto para que yo lo recorra.
Mas no puedo saber hacia donde me llevará.

Ya no importa.
No importa nada.
Sólo sé esto:
Debo dar ese paso, el próximo,
y el siguiente.
No importa.
Si al final hay vida o muerte, no importa.

Lo que importa es la luz de esperanza
Que ilumina todo ese trayecto,
guiándome hasta el final.
Hacia ese lugar iré, completamente decidido.

Cualquier cosa que allá me espere
será mejor que esto.